Ruta ya conocida, no obstante ideal para esta hora de la mañana y el tiempo que sigue refrescando

Partiendo del primer punto de encuentro, tras 2 kilómetros recogemos a la tercera participante una Jabate tenaz, hoy nuevamente lo ha demostrado

Cruzamos el primer puente el del río Huerva, y por el camino de la ribera derecha buscamos cruzar el Ebro por el del Azud

Ya en la margen izquierda, buscamos la desembocadura del río Gallego que remontamos, no sin antes disfrutar de las vistas bañadas de sol en las aguas convergentes

Sin embargo el día nos guardaba una grata sorpresa, a la altura del centro ecuestre de la zona nos hemos cruzado con un ciclista muy simpático, que ha resultado ser el «Jabate Fernando» que con un imponente maillot de ciclista, hacía el mismo tramos pero de vuelta encontrada

En la pasarela del mismo río cruzamos nuestro tercer puente en al parque de los ríos, justo antes de entrar en el barrio de Santa Isabel

 

Sandra ha estado marcando el ritmo, ya que es conocedora de la ruta, a la que hemos añadido un par de sendas nueva entre los sotos ribereños para aliviar algo el sol que ya lucía alto.

El camino derrumbado sigue en la misma situación y hoy la gran chopera esta inundada, por lo que hemos debido de pasar con cierto cuidad siguiendo una hilera de árboles

Desviados del camino hemos optado por seguir pegados al río y pasar bajo el puente de la Z40, y no por el paso de vehículos unos doscientos metros atrás, a estas alturas del camino ya llevaba Sandra varios kilómetros soportando una ampolla en el talón de Aquiles en uno de los pies. Al carecer de cualquier apósito o tirita, solo ha podido seguir la marcha con el talón de la zapatilla por debajo de la planta, cosa incómoda por el grosor del contrafuerte.

Aún distaba unos 4 kilómetros hasta La Cartuja, que ha sufrido como lo que es una Jabate, no pudiendo aliviar su dolor de ninguna de las maneras. Ya en el puente del bicentenario se ha tratado de solicitar los servicios de un «taxi» pero ha resultado infructuoso el intento, afortunadamente en el parque inmediato al puente había unos «yayos» con los nietos y un coche. Josefina que ha resultado ser una conductora muy generosa nos ha acercado al pabellón deportivo (unos 1500 metros) de la localidad, desde donde se ha podido contratar el servicio comentado. Muchas gracias Josefina, y aunque nunca volvamos a cruzarnos, viva las personas generosas como tú, que ni la pandemia obstaculiza su buen voluntad.