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Tras las clases en Bosque de Bambú , el martes noche, una compañera de disciplina me preguntó por la Marcha Nórdica y le propuse una marcha al día siguiente; iniciación y práctica todo en uno, pero otra sorpresa nos depararía el camino

Partiendo del punto inicial, sorteamos las calles hacia Zaragoza la vieja donde habíamos convenido encontrarnos, junto al “parque de la memoria” nos encontramos y tras repasar la teoría de los 10 pasos INWA, y tras los primeros pasos fuimos bajando al encuentro del Ebro y su paso por el puente de “hierro”

El trayecto urbano fue más bien rápido y sin problemas, por supuesto sin mascarillas, aun habiéndonos cruzados con dos varias dotaciones de Policía

Paseo de la Ribera, y por “Atarés” a la ciudad de la justicia y desde allí al “Parque del Agua”, con más calma rectificamos posturas, movimientos, y tras esto continuamos para hacer todo el perímetro de dicho parque. No obstante y a un comentario de nuestra compañera que no conocía los “sotos” del río, decidimos adentrarnos en ellos, junto a la escuela canina; hacia el cauce fluvial se abre un camino, más bien una senda

Y surge la primera sorpresa para mí al menos, existe un lugar llamado “descampado” anteriormente muy frecuentes en las riberas de nuestro Ebro, y este hasta está documentado

Y tal como lo describe el tablón así lo encontramos, aunque tengo mis reservas en algunos aspectos artificiosos

Retomamos la senda, angosta en algunos momentos en los que no pudimos hacer valer el apoyo de los bastones, pero expectantes por la riqueza vegetal, su variedad y riqueza

 

Y en llegando al puente de la NII volvemos pasos y nos encaminados nuevamente al parque del Agua pero ahora circunvalándolo por el otro sector

 

Como anuncia el poste por el anillo verde o fracción del mismo, buscando la sombra de la Torre del Agua.

Como anécdotas de los sotos, destacar que descubrí una pinácea, tipo abeto de unos 40 cms, que por su sequedad extrema destacaba del resto de la exuberante vegetación, al moverlo se desprendió con suma facilidad del suelo saliendo un cepellón perfectamente conformado a un tiesto, y bajo el una serie de objetos como un rosario, cintas de la Virgen, textos en un papel… enseguida repuse lo que tumba supuse, esperando no haber liberado ninguna maldad en este mundo, ya que tenemos bastante con lo que nos acontece.

La senda se hace a veces tan estrecha y frondosa que no se aprecia si algo o alguien se esconde tras un recio tronco, y esto es lo que ocurrió… al sobrepasar un olmo negro, de refilón veo un hombre agachado tas el árbol, como costará más escribir todo lo que pensé que el pensarlo vayamos a la conclusión… le espeté “¿va bien la caza?” ya que al mirar mejor, vi que portaba una cámara con una gran objetivo; estaba fotografiando insectos. Tas intercambiar unas frases quedamos en vernos en un futuro dado que la fotografía es otra pasión a medio destapar.

Y la tercera, las necesidades fisiológicas son eso, necesidades que hay que satisfacer; me comento Eva que tenía que ir al baño por lo que se metió entre la vegetación en busca de su alivio… y a su regreso me comentó que había brotado un laurel en medio de la espesura y ni corto ni perezoso a por ese “yamadori” me lancé, bueno no voy a decir donde luce ahora; pero si recordar un poema escuchado en la boca de nuestra “Capi” 

“Mira si el sándalo es noble, que perfuma el hacha que lo tala” 

Más o menos que mi memoria es muy particular, pero si puedo asegurar que ningún ser vivo sufrió daño alguno

El regreso por la vía urbana fue algo así como de atajo, ya que con tanta aventura se hizo realmente tarde, lo podéis ver en los tiempos, aún que participara una neófita de la práctica, a ver si se anima e ingresa en el grupo