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Nuevamente amanece con un sol esplendido, tomamos los bastones y por la ruta conocida tomamos dirección al río Huervay en su desembocadura tomamos el puente que lo cruza y por el llegamos al puente del Pilar o de “Hierrro”

Llegamos al punto de encuentro con las dos “Carmenes” y tras los ejercicios de calentamiento, tomamos el camino de la ribera, hasta …, justo al pie del puente de Piedra, que ya nos advirtió JM que estaba inundado,  no hay problema subimos a la zona ajardinada en un escalón superior y continuamos aguas arriba. Y fijaros como bajará el Ebro lleno y de agua y bravo que hasta los Cormoranes de han de subir a los postes porque no se atreven a estar en las riberas

Y en llegando al señor de las letras debemos de decir un “hasta la vista” a Carmen Roy, con una marca personal de 8 km, no sin antes pedirle “a new word” que tras pensar un instante pronuncia “amazing” explicándonos su etimología y significado; poniendo así nombre a la marcha del día

y así de “asombrosa” como es ella, partimos hacia el parque del agua, el cual recorremos a petición de MC, y llegados a la linde de la NII, viramos a la derecha buscando nuevas sendas

Y del parque de la Tolerancia al de los Cineastas todo en paralelo a la NII, por una senda muy recomendable y rectilínea

Atravesamos la avenida de los Pirineos y al paso saludamos al “Pilar”

Continuando por los jardines adyacentes hasta el parque del Tío Jorge

y tomando a su izquierda, nuevamente entre jardines, alcanzamos la otrora estación de los “caminos de hierro del norte”

que si preciosa es toda su fachada que daba a los andenes, mucho más es su principal enlace , entre este punto y el siguiente escuchamos los cantos de los “infanticos” que a través del Ebro nos dice donde estamos, en Zaragoza, ¿Dónde pues? 

y a la pregunta de ¿conoces la Casa de Solans? y sin tiempo de responder dirigimos nuestros pasos a este singular edificio

Construida entre 1918 y 1921 por el arquitecto Miguel Ángel Navarro (el mismo que el Mercado Central de Zaragoza)  La Casa de los Azulejos llamaba la atención en un barrio industrial por su cuidada decoración de cerámica vidriada, que combina motivos de estética modernista e historicista muy de moda en aquella época.

Solo resta dejar a nuestra compañera en su punto de retirada con una marca personal, de 11 km y continuar, que la jornada aún siendo pronto, promete cobrárselo en “carne” 🤣
Bajamos hasta el puente del Azud, os confesaré una manía propia, no me gusta cruzar por el mismo puente en el mismo día 😆 y remontando el río llegamos al Huerva y paso a paso, tarareando cualquier canción y recordando cada una de las conversaciones del camino, tesoro que apropio con mucho celo, llegamos al punto de inicio personal, acusando el cansancio acumulado de la marcha de ayer, pero por mucho que “aprete” no perdonamos ni un paso de los dados