Invitados por la convaleciente Jabate Consuelo nos concentramos en el embalse de la Sotonera, «AAMD». 

 

El punto de reunión fue en la Repsol de Almudevar, donde tras los «cafeses» mañaneros juntos marchamos al punto de inicio que no es otro que la casa de nuestra Jabate anfitriona 

Ya aparcados, pertrechados de mochilas, bastones, y la compañía de «Fina», una amiga de «Toñi» nos dirigimos por la presa del embalse al encuentro de la primera de las Atalayas que circundan el lugar



 

Tras llegar a la base del otero donde se ubica la atalaya, vimos que era impracticable la senda que sube y corona la cima por lo que decidimos volver por el soto bosque que al pie de la presa se haya, y que aún sigue habiendo las viviendas de antiguos trabajadores, la iglesia, la casa «del ingeniero» nombre que a una de ellas le ha quedado

El agua del embalse era un mero espejo y la brisa que nos acompañó en todo el recorrido fue una bendición

Ante la iglesia del «poblado» cuyo campanario en lo alto, bajo la campana, se ven trazas de lo que parece un faro, no sabemos si en desuso

Tras el regreso el baño prometido, con dispositivo de seguridad incluido pues una dotación de la «UME» terminaba de hacer sus ejercicios matinales


Ya refrigerados la comida, donde tras los aperitivos y oportuna «teórica» no podía faltar en el menú la afamada internacionalmente ensalada «versalles», y carnes de ternasco del lugar, regado con buenos caldos. El postre fue una aportación de Mª Ángeles, un fenomenal bizcocho, regado con cava aragonés con que nos regaló Toñi

Un solaz reposo a la sombra 

fue el preámbulo del baño de la tarde y tertulia en la rampa del embarcadero

terminando la tarde con una simpática reunión donde nadie quería levantar

donde no faltó ni juegos de mentalismo, entretenimiento vario y la actuación de un cartomago

Feliz jornada que nos hubiera gustado compartir con el resto del grupo pero en otra ocasión será, feliz verano y si la calor no aprieta no olvidéis de salir a marchar, nos vemos en septiembre