Ruta llana y cómoda, aunque el día amenazó con persistentes nieblas, fue un placer al caminar ver como del agua del Ebro, se alzaba la niebla como vapor de puchero.

Mientras las aves que hoy habitan estas riberas ya van haciendo sus pesquerías, mientras iniciamos la marcha desde el puente de piedra por la margen izquierda. Hasta remontar el meandro, ora por camino ribereño, ora por los caminos que desde el parque del Agua suben a confluir en la proximidades de la NII. Bordeamos el campo de golf y tomamos un refrigerio en «el Bambola» al sol como los lagartos.

Retomamos la faena de volver y ganamos la orilla a través del patio del Acuario, bosque Sónico, … llegando a nuestro destino despidiéndonos de tan grata compañía hasta el próximo miércoles